melancolía.
(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).
1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.
abril 23, 2010
abril 21, 2010
soy un animal muy racional
pero dos cositas me molestan mucho y lo saben los que bien me conocen: la comida que no me gusta, que me espere en la mesa o que me la ofrezcan, me enfuerece, me insulta, ffffffffffffffffffffffff, que no grrrrrrrrrrrrrr, que no gruño sino bufo, que me ofende mucho, muchísimo. Y el despertar no delicado, brusco, que no, que lo necesito silencioso, con caricias, aunque sean de aire.
y más cosas, las que no me importan si no me afectan, las que debieran darme igual, resbalarme y no lo hacen. las que me molestan porque me escupen.
abril 19, 2010
seres
s-e-r-e-s del derecho
s-e-r-e-s del revés
pero el placer está en escribirlo en el teclado, como un palindromo táctil.
s-e-r-e-s del revés
pero el placer está en escribirlo en el teclado, como un palindromo táctil.
abril 14, 2010
de magiA y Superstición
«Cuídate de alardear de espíritu crítico (...) atrincherándote en un exclusivo y simple talante negativo: sería ligereza y debilidad. No encierra menos superficialidad desmentir lo que aún no es evidente que afirmar lo que todavía no está suficientemente probado. Mantente firme en la cuerda de la expectativa, aunque te turbe la ignorancia de lo que intuyes; espera a que se despeje su absurdo. Buena forma de proceder es dejar tales hechos en el reino de lo posible mientras no columbres una demostración sólida. Pero recuerda que la naturaleza está llena de maravillas, que las fuerzas activas se unen a las disposiciones pasivas para dar lugar a hechos extraordinarios.»
Avicena
abril 08, 2010
Que yo no tengo la culpa
de ser tan caprichosa, de comer en la Austriaca, de comprarme luego en la Casa del Libro Bodas de Sangre, de sentarme en la fuente de la Puerta del Sol bajo el mismo a leer y de que se me pegue un chicle en mi pantalón nuevo. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra...
marzo 30, 2010
me voy a dormir un rato...
- En media hora me levanto.
- Hija mía, no hagas promesas que no puedes cumplir. Ya sabes que la frustración es fuente de melancolía.
- Hija mía, no hagas promesas que no puedes cumplir. Ya sabes que la frustración es fuente de melancolía.
marzo 28, 2010
Yo soy
una diosa guerrera regida por Marte, que de noche duerme levitando a diez palmos de su cama, con luz, fuego y sangre en el cuerpo. Una diosa celestial, que lucha porque el cordero y el león que le gobiernan le lleven a la paz eterna y esquiven el fin del mundo. Una diosa marcial, del limbo, que trabaja la tierra con sus manos y no pierde los anillos, que no teme no seguir las reglas del juego cuando éstas desvirtuan su idea del Bien. Soy una divinidad del cielo pero telúrica, con un gravedad que me ata al suelo y me hace pertenecer a la orbe en la que me encuentro. Si me quieres te quiero.
marzo 08, 2010
Cuando una mujer le dice a otra mujer...
"yo antes te odiaba pero ahora ya no" o "yo antes te envidiaba pero ahora ya no", agarrarse las bragas que viene lo bueno.
A veces, la confesión del pecado no supone su expiración sino su licencia.
marzo 04, 2010
La Gran Guerra es mía
necesito sofá, sofá, sofá. Tengo 31 años y lo quiero todo. Soy mujer, amante, profesional, ama de casa, animal social, femenina y amante de la belleza, masculina y amante del poder. Tengo 31 años y trabajo duro para poder descansar cuando la vida me lo pida. Para poder descansar en paz, con todo, con mis fracasos y mis conquistas que son muchos y muchas, pero con mis victorias, que no pírricas, porque la gran guerra es mía. Lo tengo todo, todo, todo. Cada vez estoy más cerca. No parezco, soy. No aparento, vivo. Pero me canso y quiero descansar. El año que viene, que tendré 32 años, podré dedicarme al lado divertido, habiendo cumplido, siendo joven y vieja. Desde hace 8 años estaba esperando que pasaran 9. Ya sólo queda 1.
marzo 02, 2010
El amor existe
El amor amado, correspondido, te devuelve al líquido, al sueño, al pasado, a los sueños del pasado del futuro y te restituye lo que por derecho es tuyo. El amor, cuando es amor, te legitimiza, te coloca entre el cielo y la tierra y te lanza al vacío de lo lleno, te teutoniza y te convierte. Me convierte, a mí, en Marisa telúrica.
enero 18, 2010
diciembre 31, 2009
diciembre 22, 2009
polític@s corrupt@s
F U C K Y O U !
CUERVO O URRACA, EN CUALQUIER CASO CARROÑER@
UNO BUSCA DEVORAR LO OSCURO, LA MUERTE, ENCONTRAR LA DEBILIDAD Y DESTROZARLA PARA HACERSE PODEROSO A TRAVÉS DE LOS DESPOJOS
LA OTRA LO QUE BRILLA, AUNQUE SEA PURO LATÓN, AUNQUE SEA ORO DEL QUE CAGÓ EL MORO PERO QUE RELUZCA PARA QUE ASÍ SUS ALHAJAS SEAN TAN DORADOS COMO SUS SUEÑOS DE GRANDEZA
ASÍ ERES TÚ, POLÍTIC@ CORRUPT@, TE ALIMENTAS DE MIERDA Y LO INTENTAS DISFRAZAR CON BARATIJAS RELUCIENTES

diciembre 21, 2009
Queridos Reyes Magos
Os pido con urgencia el fin de la violencia y el hambre, que no vuelvan a ponerse en mi camino ni maricas malas ni feas envidiosas, un secador de pelo con iones, un cepillo de dientes eléctrico y un termo para el café.
Gracias y besos
Marisa
diciembre 19, 2009
Mi nombre es X
tengo una vida normal
vivo en un pueblo pequeño
la gente dice cosas de mí por detrás de las que nada es cierto
dicen que guardo lámparas de metal con aladinos dentro
dicen que escucho ángeles al volar cuando no puedo hacerlo
dicen que he sido una migraña de amor, una loca y un señuelo
dicen que he estado en sitios en los nunca iría alguien cuerdo
y que he curado con la magia de mis manos a unos pájaros muertos
cuando ellos saben tan bien como sé yo que nadie puede hacerlo
Mi nombre es algo que sólo sé yo
mi nombre es el trato que recibo por ser única
No me importa nada de lo que digáis
haga lo que haga, yo no soy igual
Y aunque yo nunca haya hecho las cosas que dicen que he hecho
me quedo al borde de la vida mientras tiran piedras hombres cuerdos
Como una novia escapada d misa hoy saldré corriendo
con mis tacones, con el velo quitado y con el pelo suelto
Mi nombre es algo que sólo sé yo
mi nombre es el trato que recibo por ser única
Yo no soy igual
no me importa nada de lo que digáis
haga lo que haga, yo no soy igual
vivo en un pueblo pequeño
la gente dice cosas de mí por detrás de las que nada es cierto
dicen que guardo lámparas de metal con aladinos dentro
dicen que escucho ángeles al volar cuando no puedo hacerlo
dicen que he sido una migraña de amor, una loca y un señuelo
dicen que he estado en sitios en los nunca iría alguien cuerdo
y que he curado con la magia de mis manos a unos pájaros muertos
cuando ellos saben tan bien como sé yo que nadie puede hacerlo
Mi nombre es algo que sólo sé yo
mi nombre es el trato que recibo por ser única
No me importa nada de lo que digáis
haga lo que haga, yo no soy igual
Y aunque yo nunca haya hecho las cosas que dicen que he hecho
me quedo al borde de la vida mientras tiran piedras hombres cuerdos
Como una novia escapada d misa hoy saldré corriendo
con mis tacones, con el velo quitado y con el pelo suelto
Mi nombre es algo que sólo sé yo
mi nombre es el trato que recibo por ser única
Yo no soy igual
no me importa nada de lo que digáis
haga lo que haga, yo no soy igual
no sé de quién es el texto...
diciembre 04, 2009
a la muerte
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
J.M
Pues si vemos lo presentecómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
noviembre 04, 2009
ay ay ay
ay ay ay, cómo me vacilan los gremios! y ono, orange, la caixa, paypal, facebook. Dénme un respiro! que todavía tengo que ir al ayuntamiento, a la s.s, al inem, a la sección de régimen académico y por supuesto, hacer mi vida, por dios! cómo lo haría mi madre a mi edad con 2 niños, conmigo en camino y un marido?
septiembre 08, 2009
Puede ser algo tan perfecto tan escatológico?
Porqué en este mundo que nos venden las mujeres no tienen celulitis, ni arrugas, ni pelos, ni estrías, ni tripa, ni culo, ni dientes amarillos, ni canas, ni granos... pero son las únicas que sufren flatulencias, hemorroides, diarrea, estreñimiento, dentaduras postizas, espinillas...?
septiembre 02, 2009
El ser humano es un ciborg melancólico
¿Y dice usted que somos ciborgs?
Sí. Hemos transformado nuestra propia naturaleza transformando el mundo en el que vivimos. El resultado es un ser construido por prótesis.
¿Prótesis?
El lenguaje, la vivienda, el calzado, las ciudades, las imágenes o los relatos son cosas anexas que hemos creado y asumido.
¿Somos un producto artificial?
Sí, es como si nos hubiéramos levantado por los pelos, nos hemos elevado de la naturaleza. Fíjese en mí.
… No le veo nada raro.
Mis gafas son una prótesis, pero no las siento, son parte de mi cuerpo; y eso ocurre con todas nuestras formas culturales, desde el lenguaje hasta la arquitectura; pero lo que me interesa no es el objeto en sí, sino lo que hace el objeto con nosotros.
¿Qué hace?
Nos hace vivir en un estrato que no es ni el real ni el imaginario, sino algo que está en medio, y de ahí nuestra melancolía.
¿Somos ciborgs melancólicos?
Sí, nos pasamos la vida soñando con un mundo que ya no existe: lo natural. De hecho, las paredes que pretenden ser rústicas tienen más tecnología que las de ladrillo. Al ciborg se le ha arrancado de la naturaleza, ya no puede volver a ella, sólo puede vivirla a través de los documentales o del turismo. Su melancolía es fruto del desarraigo.
Me está entrando una angustia…
Una de las enfermedades más graves que padecemos es la incapacidad de pensar mundos posibles distintos.
Si no podemos volver a nuestra esencia, ¿adónde apuntar?
El ciborg está en la frontera, un lugar de mezcla, de hibridación, de pioneros, en el que sólo existe la posibilidad de ir hacia el futuro imaginándolo y haciendo que el futuro se acople a esa imaginación.
Seremos protésicos, pero no parece que moralmente hayamos evolucionado…
La moral tiene mucho que ver con cómo queremos que sea el mundo, y la tecnología, con cómo podemos hacer ese mundo.
Lo que podemos hacer acaba convirtiéndose en lo que queremos hacer.
Esa teoría - si la flecha está en el arco, tiene que partir-es mentira. Si hay alguna evolución positiva moral es porque decimos: esto no lo queremos. ¿Sabe lo que pasa?
¿Qué pasa?
A la tecnología la miramos con miedo o con deseo, pero sin distancia crítica: hay que observar qué están haciendo con nosotros.
¿Y qué están haciendo con nosotros?
Cambiándonos. Internet nos crea espacios y tiempos completamente nuevos.
Esos artefactos nos facilitan la vida.
Eso es lo de menos. El mundo del consumo en el que vivimos es sobre todo simbólico, ponemos en los artefactos las etiquetas del estatus.
Pero ha habido sociedades que vivían con lo que la naturaleza les ofrecía.
El del buen salvaje feliz es un mito de las sociedades avanzadas, es parte de la melancolía del ciborg y un invento de los ricos, como el del pobre feliz.
Entonces, ¿nuestras prótesis culturales no nos hacen más felices?
Nos permiten hacer cosas que sin ellas no podríamos hacer, pero lo que da la felicidad es hacer lo que decides, ganarte tu propio futuro, el que has imaginado.
La necesidad de naturaleza es real.
Hay dos maneras de concebir la naturaleza, una es como aquel lugar en el que está nuestro destino, que es la de las sociedades primitivas; y la otra es como un parque natural. Y creo que ese es el futuro de la Tierra: concebirla como un parque natural que decidimos preservar, porque un paisaje necesita mucha tecnología para seguir siéndolo. ¿Pero cuál es el problema?
¿?
Aceptar la tecnología sin cuestionarla. ¿Por qué tenemos que aceptar el DDT? Hay un déficit de imaginación cuando no se pueden ver tecnologías alternativas.
¿Cómo corregirlo?
El primer paso, el más difícil, es empezar a pensar que las cosas podrían ser distintas. Pensar el mundo bajo condiciones de creatividad y node sometimiento a una vía única.
Al final, no sé qué somos...
La pregunta no es qué somos, que es una pregunta incontestable, sino qué queremos ser. Eso es lo que te permite distanciarte.
¿Y?
Yo diría que el ser humano es una especie que huye, una especie migrante que tiene que emplear la imaginación del pionero.
A usted no le va Itaca.
Me parece un autoengaño: cuando llegas, Penélope no te reconoce. No hay vuelta atrás, si se vuelve es a un pasado imaginado, que es lo que siempre andamos haciendo.
Pero los momentos de esplendor de casi todos son junto a la naturaleza.
Eso es la melancolía. Pensar en la figura de la naturaleza como en lo que hemos perdido tiene que ver con un deseo de tener otra vida, pero le ponemos el nombre de un paisaje. ¿Y cómo acaba eso?
Me temo que en tragedia.
La gente acaba comprándose su segunda residencia en la playa y destrozando la costa. Cuando hablo de tecnología, el objeto prototípico es la ciudad. Pensar en un mundo tecnológicamente distinto es pensar en una ciudad distinta integrada en la naturaleza.
(entrevista a Fernando Brocano por Inma Sanchís. La vanguardia. hoy)
Sí. Hemos transformado nuestra propia naturaleza transformando el mundo en el que vivimos. El resultado es un ser construido por prótesis.
¿Prótesis?
El lenguaje, la vivienda, el calzado, las ciudades, las imágenes o los relatos son cosas anexas que hemos creado y asumido.
¿Somos un producto artificial?
Sí, es como si nos hubiéramos levantado por los pelos, nos hemos elevado de la naturaleza. Fíjese en mí.
… No le veo nada raro.
Mis gafas son una prótesis, pero no las siento, son parte de mi cuerpo; y eso ocurre con todas nuestras formas culturales, desde el lenguaje hasta la arquitectura; pero lo que me interesa no es el objeto en sí, sino lo que hace el objeto con nosotros.
¿Qué hace?
Nos hace vivir en un estrato que no es ni el real ni el imaginario, sino algo que está en medio, y de ahí nuestra melancolía.
¿Somos ciborgs melancólicos?
Sí, nos pasamos la vida soñando con un mundo que ya no existe: lo natural. De hecho, las paredes que pretenden ser rústicas tienen más tecnología que las de ladrillo. Al ciborg se le ha arrancado de la naturaleza, ya no puede volver a ella, sólo puede vivirla a través de los documentales o del turismo. Su melancolía es fruto del desarraigo.
Me está entrando una angustia…
Una de las enfermedades más graves que padecemos es la incapacidad de pensar mundos posibles distintos.
Si no podemos volver a nuestra esencia, ¿adónde apuntar?
El ciborg está en la frontera, un lugar de mezcla, de hibridación, de pioneros, en el que sólo existe la posibilidad de ir hacia el futuro imaginándolo y haciendo que el futuro se acople a esa imaginación.
Seremos protésicos, pero no parece que moralmente hayamos evolucionado…
La moral tiene mucho que ver con cómo queremos que sea el mundo, y la tecnología, con cómo podemos hacer ese mundo.
Lo que podemos hacer acaba convirtiéndose en lo que queremos hacer.
Esa teoría - si la flecha está en el arco, tiene que partir-es mentira. Si hay alguna evolución positiva moral es porque decimos: esto no lo queremos. ¿Sabe lo que pasa?
¿Qué pasa?
A la tecnología la miramos con miedo o con deseo, pero sin distancia crítica: hay que observar qué están haciendo con nosotros.
¿Y qué están haciendo con nosotros?
Cambiándonos. Internet nos crea espacios y tiempos completamente nuevos.
Esos artefactos nos facilitan la vida.
Eso es lo de menos. El mundo del consumo en el que vivimos es sobre todo simbólico, ponemos en los artefactos las etiquetas del estatus.
Pero ha habido sociedades que vivían con lo que la naturaleza les ofrecía.
El del buen salvaje feliz es un mito de las sociedades avanzadas, es parte de la melancolía del ciborg y un invento de los ricos, como el del pobre feliz.
Entonces, ¿nuestras prótesis culturales no nos hacen más felices?
Nos permiten hacer cosas que sin ellas no podríamos hacer, pero lo que da la felicidad es hacer lo que decides, ganarte tu propio futuro, el que has imaginado.
La necesidad de naturaleza es real.
Hay dos maneras de concebir la naturaleza, una es como aquel lugar en el que está nuestro destino, que es la de las sociedades primitivas; y la otra es como un parque natural. Y creo que ese es el futuro de la Tierra: concebirla como un parque natural que decidimos preservar, porque un paisaje necesita mucha tecnología para seguir siéndolo. ¿Pero cuál es el problema?
¿?
Aceptar la tecnología sin cuestionarla. ¿Por qué tenemos que aceptar el DDT? Hay un déficit de imaginación cuando no se pueden ver tecnologías alternativas.
¿Cómo corregirlo?
El primer paso, el más difícil, es empezar a pensar que las cosas podrían ser distintas. Pensar el mundo bajo condiciones de creatividad y node sometimiento a una vía única.
Al final, no sé qué somos...
La pregunta no es qué somos, que es una pregunta incontestable, sino qué queremos ser. Eso es lo que te permite distanciarte.
¿Y?
Yo diría que el ser humano es una especie que huye, una especie migrante que tiene que emplear la imaginación del pionero.
A usted no le va Itaca.
Me parece un autoengaño: cuando llegas, Penélope no te reconoce. No hay vuelta atrás, si se vuelve es a un pasado imaginado, que es lo que siempre andamos haciendo.
Pero los momentos de esplendor de casi todos son junto a la naturaleza.
Eso es la melancolía. Pensar en la figura de la naturaleza como en lo que hemos perdido tiene que ver con un deseo de tener otra vida, pero le ponemos el nombre de un paisaje. ¿Y cómo acaba eso?
Me temo que en tragedia.
La gente acaba comprándose su segunda residencia en la playa y destrozando la costa. Cuando hablo de tecnología, el objeto prototípico es la ciudad. Pensar en un mundo tecnológicamente distinto es pensar en una ciudad distinta integrada en la naturaleza.
(entrevista a Fernando Brocano por Inma Sanchís. La vanguardia. hoy)
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