noviembre 04, 2009

ay ay ay

ay ay ay, cómo me vacilan los gremios! y ono, orange, la caixa, paypal, facebook. Dénme un respiro! que todavía tengo que ir al ayuntamiento, a la s.s, al inem, a la sección de régimen académico y por supuesto, hacer mi vida, por dios! cómo lo haría mi madre a mi edad con 2 niños, conmigo en camino y un marido?

septiembre 08, 2009

Puede ser algo tan perfecto tan escatológico?

Porqué en este mundo que nos venden las mujeres no tienen celulitis, ni arrugas, ni pelos, ni estrías, ni tripa, ni culo, ni dientes amarillos, ni canas, ni granos... pero son las únicas que sufren flatulencias, hemorroides, diarrea, estreñimiento, dentaduras postizas, espinillas...?

septiembre 02, 2009

El ser humano es un ciborg melancólico

¿Y dice usted que somos ciborgs?

Sí. Hemos transformado nuestra propia naturaleza transformando el mundo en el que vivimos. El resultado es un ser construido por prótesis.

¿Prótesis?

El lenguaje, la vivienda, el calzado, las ciudades, las imágenes o los relatos son cosas anexas que hemos creado y asumido.

¿Somos un producto artificial?

Sí, es como si nos hubiéramos levantado por los pelos, nos hemos elevado de la naturaleza. Fíjese en mí.

… No le veo nada raro.

Mis gafas son una prótesis, pero no las siento, son parte de mi cuerpo; y eso ocurre con todas nuestras formas culturales, desde el lenguaje hasta la arquitectura; pero lo que me interesa no es el objeto en sí, sino lo que hace el objeto con nosotros.

¿Qué hace?

Nos hace vivir en un estrato que no es ni el real ni el imaginario, sino algo que está en medio, y de ahí nuestra melancolía.

¿Somos ciborgs melancólicos?

Sí, nos pasamos la vida soñando con un mundo que ya no existe: lo natural. De hecho, las paredes que pretenden ser rústicas tienen más tecnología que las de ladrillo. Al ciborg se le ha arrancado de la naturaleza, ya no puede volver a ella, sólo puede vivirla a través de los documentales o del turismo. Su melancolía es fruto del desarraigo.

Me está entrando una angustia…

Una de las enfermedades más graves que padecemos es la incapacidad de pensar mundos posibles distintos.

Si no podemos volver a nuestra esencia, ¿adónde apuntar?

El ciborg está en la frontera, un lugar de mezcla, de hibridación, de pioneros, en el que sólo existe la posibilidad de ir hacia el futuro imaginándolo y haciendo que el futuro se acople a esa imaginación.

Seremos protésicos, pero no parece que moralmente hayamos evolucionado…

La moral tiene mucho que ver con cómo queremos que sea el mundo, y la tecnología, con cómo podemos hacer ese mundo.

Lo que podemos hacer acaba convirtiéndose en lo que queremos hacer.

Esa teoría - si la flecha está en el arco, tiene que partir-es mentira. Si hay alguna evolución positiva moral es porque decimos: esto no lo queremos. ¿Sabe lo que pasa?

¿Qué pasa?

A la tecnología la miramos con miedo o con deseo, pero sin distancia crítica: hay que observar qué están haciendo con nosotros.

¿Y qué están haciendo con nosotros?

Cambiándonos. Internet nos crea espacios y tiempos completamente nuevos.

Esos artefactos nos facilitan la vida.

Eso es lo de menos. El mundo del consumo en el que vivimos es sobre todo simbólico, ponemos en los artefactos las etiquetas del estatus.

Pero ha habido sociedades que vivían con lo que la naturaleza les ofrecía.

El del buen salvaje feliz es un mito de las sociedades avanzadas, es parte de la melancolía del ciborg y un invento de los ricos, como el del pobre feliz.

Entonces, ¿nuestras prótesis culturales no nos hacen más felices?

Nos permiten hacer cosas que sin ellas no podríamos hacer, pero lo que da la felicidad es hacer lo que decides, ganarte tu propio futuro, el que has imaginado.

La necesidad de naturaleza es real.

Hay dos maneras de concebir la naturaleza, una es como aquel lugar en el que está nuestro destino, que es la de las sociedades primitivas; y la otra es como un parque natural. Y creo que ese es el futuro de la Tierra: concebirla como un parque natural que decidimos preservar, porque un paisaje necesita mucha tecnología para seguir siéndolo. ¿Pero cuál es el problema?

¿?

Aceptar la tecnología sin cuestionarla. ¿Por qué tenemos que aceptar el DDT? Hay un déficit de imaginación cuando no se pueden ver tecnologías alternativas.

¿Cómo corregirlo?

El primer paso, el más difícil, es empezar a pensar que las cosas podrían ser distintas. Pensar el mundo bajo condiciones de creatividad y node sometimiento a una vía única.

Al final, no sé qué somos...

La pregunta no es qué somos, que es una pregunta incontestable, sino qué queremos ser. Eso es lo que te permite distanciarte.

¿Y?

Yo diría que el ser humano es una especie que huye, una especie migrante que tiene que emplear la imaginación del pionero.

A usted no le va Itaca.

Me parece un autoengaño: cuando llegas, Penélope no te reconoce. No hay vuelta atrás, si se vuelve es a un pasado imaginado, que es lo que siempre andamos haciendo.

Pero los momentos de esplendor de casi todos son junto a la naturaleza.

Eso es la melancolía. Pensar en la figura de la naturaleza como en lo que hemos perdido tiene que ver con un deseo de tener otra vida, pero le ponemos el nombre de un paisaje. ¿Y cómo acaba eso?

Me temo que en tragedia.

La gente acaba comprándose su segunda residencia en la playa y destrozando la costa. Cuando hablo de tecnología, el objeto prototípico es la ciudad. Pensar en un mundo tecnológicamente distinto es pensar en una ciudad distinta integrada en la naturaleza.

(entrevista a Fernando Brocano por Inma Sanchís. La vanguardia. hoy)

agosto 26, 2009

sociedad tonta

Vivimos en una sociedad tonta. Es una sociedad que está llena de tontos. Hasta los más listos, para formar parte de ella, se las tienen que ingeniar no sólo para no parecerlo, sino finalmente para serlo. Los guapos son tontos, los modernos son tontos, los intelectuales son tontos, los artistas son tontos, los jefes son tontos, los subordinados son tontos. La Tontería no perdona a nadie y alcanza a todos por igual. No le limita ni el sexo, ni la edad, ni la clase social. Viene de lejos.
Los que hicieron historia eran unos mediocres. De los de ahora no sé ni cómo pronunciarme. O si lo sé ni me atrevo, primero porque no sé si tengo razón (porque no sé si soy tonta), segunda porque igual me tocaba explicarle a un tonto mis razonamientos, en cuyo caso (estuviera o no yo en lo cierto) no me resolvería.

agosto 24, 2009

El Derecho a la Pereza

Estoy leyendo unos apuntes que hablan del Internacionalismo obrero en España, del anarquismo y del socialismo, de Bakunin y de Marx, de Fanelli y de Lafargue. Lafargue. No sé porqué lo busco en google: internacional obrero Lafargue. No sé ni por qué me meto, es muy arbitrario. Seguramente por rebeldía o por aburrimiento. La primera entrada no me invita y paso a la tercera: la omnipresente wikipedia. Dice así:
Paul Lafargue (Santiago de Cuba, 15 de enero de 1842 - Draveil, 26 de noviembre de 1911)...... casado con la hija de Karl Marx....... Su obra más conocida es `El Derecho a la Pereza´.
El Derecho a la Pereza. Suena muy bien. Ojalá. Ojalá su discurso fortalezca el mío. Pincho en el link:
Lafargue propone alcanzar, mediante la generalización del uso de las máquinas y la reducción de la jornada laboral (a tres horas!!!) , el estadio de los derechos del bienestar con el que culminaría la revolución social y cuya sociedad puede consagrar su tiempo a las ciencias, el arte y la satisfacción de las necesidades humanas elementales.
Pues no. Todavía no. Es un ensayo puramente utópico, fantástico y entrañable. O igual es demasiado moderno incluso para nosotros. Claro, él no se imaginó que después de 129 años (lo redactó en 1880) no hemos bajado de las jornadas oficiales 8 horas y que las máquinas nos tienen esclavizados y atados a ellas. Es casi futurista su proposición en cuanto a la consecución real que conllevarían esos cambios a nivel social, y sin embargo apunta directamente en el centro de uno de los males que vivimos, el de la falta de tiempo, el del tiempo invertido en producir para alimentar la gran maquinaria que nos condena, el del tiempo invertido para no tener tiempo. Consagrar mi tiempo a las ciencias, el arte y la satisfacción de las necesidades humanas elementales? Aquí? Ahora? La máquina es muy grande, es enorme, imparable, y todo lo abarca, lo ortodoxo y lo heterodoxo, lo legal y lo ilegal, la cultura y la contracultura, lo superficial, lo oscuro. No hay espacio en el tiempo de la masa para el ocio.
Pero sí. Aunque no viva esos tiempos soñados por Lafargue, lo quiero, lo quiero, lo quiero, aunque se me vaya la vida en ello, que mejor que perderla en el hastío del camino ajeno perfilado.

agosto 13, 2009

Hasta la saciedad

Esa soy yo, M F Nunca me he cambiado el nombre ni el apellido, en ninguna de sus formas. Ni en el sentido más social, por pertenecer a un colectivo, ni en el aspecto estético, por su sonoridad, ni el artístico, por su evocación. Lo mismo con todo lo demás. Soy M F, ni más, ni menos.

Tengo 31 años. Hace diez me dejaba helada mi falta de compromiso hacia todo, hacia mí misma y hacia el mundo que me rodeaba. Hoy me pone muy triste el no poderme alejar del mundo, tener estampada la verdad en mi cara y que la verdad de este mundo sea la que es.

agosto 12, 2009

Siete años

Pongo el aire, saco hielo, el sol se va… La música y el humo me envuelven y me dejo llevar hasta siete años en el tiempo. Siete años han pasado y han sido los que me han traído hasta hoy. Con 23 sabía dónde estaría ahora y dentro de dos años y quizá de toda la vida.
Estoy escuchando una canción que me lleva a ti. Hace 7 años estábamos perdidas, muy desorientadas, pero sin dejar de lanzar nuestras flechas. Era un desastre. Con todo, con todos y con nosotras. La vida nos llevó a despedirnos. Recuerdo haberte dicho en el baño, poco antes de que todo estallara, que yo estaba comenzando un viaje que sabía que tenía una triste final pero que después de esa historia empezaría una nueva vida que no sabía cómo era, ni cuándo llegaría, ni hacia dónde me llevaría pero que sería mejor o nueva.
En aquella época descubrí ya de forma muy dura y contundente, que lo que soñaba no podía poseerlo. Constaté que los polos opuestos se atraen y que los semejantes se repelen. Querer a un semejante es rechazar y ser rechazado, ofender y ser ofendido, ahuyentar y ser ahuyentado. Convertirse en lo contrario es faltarse a uno mismo. Faltarse a uno mismo es romper el camino a tus sueños. Estas aplastantes revelaciones me llevaron a un callejón sin salida. Para tener lo que quería debía cambiar mi forma de ser y de sentir, pero cambiar suponía distorsionar mis sueños y entonces todo perdía sentido. Sólo pude reafirmarme en mí, aunque no estuviera de acuerdo. Tenía un camino delante y tenía que seguirlo. Tras ese camino hay un nuevo cruce, con cambios de sentido. Lo sé porque tras todo este tiempo de odisea personal he comenzado a ver las señales. Sigo en ruta. Por la selva. Parece que todos los misterios tienen sus claves. A veces un gran enigma se resuelve con un simple manual de instrucciones. A cada trecho nuevos saberes.
Me dijo alguien mayor cuando era pequeña que debía ser fuerte, debía hacerme fuerte para ser yo y para ser libre. Hace siete años fue cuando decidí tomar aquellas palabras como sustanciales. Como soy de naturaleza contemplativa y perezosa, muchas veces se me escapa el tiempo en otros mundos, los que sueño, pero cada vez creo menos que visualizarlos y deleitarme en ellos sea una debilidad. Es más bien una afirmación, es darles cuerpo y forma. De hecho ya les veo la cara, hasta las arrugas, porque conmigo y como yo, se han hecho mayores. Como tú también, supongo. Me he buscado en la voluntad, en la inspiración, en el amor, en los libros, en la soledad, en la calle, en la gente, en las clases medias, en los hijosdeputa, en gente de puta madre y en nada. Me voy encontrando. Por eso te escribo, porque después de este tiempo, después de lo que te dije en el baño -que fue un descubrimiento para mí según lo verbalizaba-, por primera vez veo que he recorrido el trayecto en la dirección indicada. Y que después de todo aquí seguimos. Creo que esto ya te lo dije en una mail el año pasado. Da igual que no nos veamos o que estemos separadas por océanos. Estamos. Todo sigue igual. Nosotras y los demás. Jodidos, o no. No queda nada para el gran cambio. Ya veo las señales.
No notas algo? No crees que vamos a llegar a un lugar que llevamos décadas buscando? Sí, yo lo noto. En nada viviremos en un mundo distinto.

Te das cuenta? hace siete años ya éramos peces y no lo sabíamos. Nadábamos en un mar de aguas turbulentas y nos dejamos arrastrar por la corriente. La marea nos alejó para llevarnos ahora de vuelta a la orilla. Hoy el sol nos mira a la cara. Los sientes así? Yo sí lo siento.

diciembre 08, 2008

de ida y de vuelta


Intento recordar. Busco el punto en el que comencé a intentar abrir la puerta




Creo que fue un punto de inflexión natural

Cuando la rueda de la vida te coloca abajo,

o se para,

o continua hacia arriba




con los ojos vendados me tropecé hasta que me caí




Creo que comencé a abrirla después de un gran golpe

pienso cuál de todos fue y recuerdo que fue de esos que son los que más duelen:

los del amor




no me importaba no ser feliz mientras tuviera la razón

hasta que preferí lo contrario




cuando estaba dentro de mi caverna no veía más que sombras

pero la caída hizo una gran grieta en mi duro caparazón

entonces comenzó a entrar un poco de luz




son más duros los golpes del amor para un yo egoísta

se arroja contra alguien que le sirva de espejo de sí mismo

o de ojos del mundo

pero cuando no se mira no se ve

se lanza sin puntería ni dirección




No pude echar a mi ego a patadas porque a patadas me lo devolvieron

Primero se repuso

y luego le indiqué la salida

le expliqué el camino de ida




y también de vuelta

Yo soy Uno

Yo soy Uno


Nunca me convertiré en dos


Nunca me fusionaré con el universo


Siempre tendré mi propia habitación.

un zumbido interior

Me siento en el suelo sobre un cojín, apoyo los codos en las rodillas y con las manos cubro mis ojos.




Escucho …




Un zumbido interior...




Pregunto: ¿Hay alguien ahí?




... ... ... ...




Nadie me responde




… ... ... ...




¿Hay alguien ahí?




… ... ... ...



... ... ... ...




Sí




¿Quieres pronunciarte?




No




¿Y por qué?




No lo sé




¿No sabes si quieres seguir así?




... ... ... ...




No lo sé




¿Y quién lo sabe?




Otra




¿Otra?




Una tercera




… ... ... ...




¿Y cómo puedo hablar con ella?




Llámala




… ... ... ...





Hola, estoy llamando a la voz que sabe el porqué. Por favor, respóndeme. Di algo…
Necesito que me respondas por qué quieres seguir, por qué no quieres parar.




... ... ... ...




... ... ... ...




La voz no la oigo pero sí la siento. Es una niña vestida de blanco que se cayó a un pozo muy profundo. Miro hacia dentro y puedo distinguir un lejano punto de luz en medio de la oscuridad.




... ... ... ...



... ... ... ...




Por favor, es importante. Haz un esfuerzo y sal hacia arriba… es importante para ti también. Yo te protejo. Puedo con todo. Sal.




... ... ... ...



... ... ... ...




Veo cómo sube poco a poco, por dentro, y su vestido es cada vez más blanco, y llega a la altura de mi estómago (pero un poco más arriba), y le pregunto:




¿Puedes decirme por qué no quieres salir de la cueva?




En la habitación se oyen ruidos fuertes. Pierdo la concentración. Pienso que se ha terminado y eso hace que ella se escurra para abajo. Al mismo tiempo la invoco de nuevo




¿Dime porqué?












miedo

octubre 13, 2008

junio 10, 2008

junio 03, 2008

yo + tú + él

pasado = nostalgia


presente = no existe


futuro = promesa

junio 02, 2008

La nada me atrapó

Estudio en la universidad. Podría decir muchas cosas de la universidad. Llevo en ella toda mi vida. Mi vida es una universidad, con su gran entrada, sus largos y altos pasillos, escaleras que suben, luz y olor, gente que pasa y gente que está. Más pasillos, más alturas , ventanas, baldosas, tablones de anuncio, panfletos, puertas, aulas, despachos, compañeros, pupitres, pizarras, profesores, papeles, bolígrafos y lápices, apuntes, libros, cafés, cafeterías, humos, césped y estanque.

Miré por el ballet, nada, no me atrapó, miré por el teatro, nada, no me atrapó, miré por la música, nada, no me atrapó, miré por la universidad, nada, me atrapó. La nada me atrapó. Me intenté desatrapar y antes de conseguirlo me atrapé yo a ella. En el desatrapamiento me dio por escribir pastorales sobre las delicias del desenredo sin final. Luego escribía finales sin principio. Ahora sigo sin ver el final o sigo esperando el final feliz.

junio 01, 2008

La tercera vía


No me gusta lo que veo. Es normal, en los tiempos que corremos, que voy a contar que no se sepa. Todo se sabe ya. Pero hay que buscar las grietas, los pequeños agujeros por los que colarse. Aunque no sepas ni por dónde empezar. Es difícil porque en este mundo tan grande y tan viejo en el que vivimos, las opciones que tenemos son dos y media. La buena, la mala y otra.

No enseñar o no ver no quiere decir que no exista. No definirse o no comprometerse no es igual a no-ser, pero se me hace muy difícil mantenerme. Y estoy de tregua conmigo, comienzo a situarme y a encontrar definiciones.

La otra, la abstracta y confusa, casi muda y oculta, si saliera a la luz, se convertiría en la tercera vía, la de los librepensadores.

A todo aquel que no me acepta en su vida al dilapidar mi vida no entendiendola, a ese tipo de personas, ese tipo de personas que por no definirte o no definirte como ellos, y por tanto exigirte un cambio o rechazarte, a esos necios, les digo: librepensadora (aunque a veces sea débil).

Además del cabreo, de saber que he tenido que tragar con mierdas que no me van y que en esta vida las cosas son así y que hay situaciones y personas que son insorteables (por mucho que uno se crea que está ya de vuelta), me gusta pensar que yo también tengo mi sitio, aunque sea en el medio de lo más alto y de lo más bajo, aunque sea en el mismo medio, en mi medio mediocre y dorado.

Vivir de pie

En los últimos meses me molestan mucho las señoronas de mi portal, que les saludo y no me contestan. Qué mierda les pasa? Mal rollo interno? Importancias? No tienen excusa. Al portero, que tiene sus influencias, bien que le baten las pestañas. Es cuestión de rangos. Y a mí los rangos no me gustan. Sobre todo por el que me toca. Y no es que no me guste el sitio en el que estoy, que es por el que lucho, es que no me gusta que haya gente carcamal (a veces incluso disfrazadas de lo contrario) que por no estar en el lugar “apropiado” vengan a joder. Hay que vivir y dejar vivir. Y si a uno le va de lujo, de ese que se vende y se compra, y lo ha hecho todo según lo previsto, que disfrute y no dude de su “éxito”. Y si acaso, que se apiade de los que no lo han hecho todo tan co-rectamente. Y que no exija nunca sumisión ni alabanzas, que si sus conquistas son verdaderas no necesitará mirarse en más espejo que el de su alma.
No quiero pertenecer a ninguno. Ni al del presidente de la escalera con todo su club de fans, ni al de los marginados. Simplemente no quiero que haya rangos, porque no me ponen, porque no me estimula el presidente, ni su séquito, ni su perfume, ni su vida. Y por supuesto, me niego a vivir arrodillada. Lo intento, pero he perdido algo de equilibrio. Ya no es lo mismo pero igual puedo seguir adelante mucho tiempo, aún habiéndose desplazado agudamente mi vertical hacia el suelo, como la Torre de Pisa, bajándome de las nubes.
Más que un lugar, en lo que me encuentro es en un carril, del que no me quiero apear, aunque sea más complicado y tonto que una prueba de humor amarillo, aunque no sepa si me llevará a algún puerto. Porque no me gustan ni el plan a ni el plan b. Y por preferir, preferiría vivir d pie.


Los que siguen conmigo

Hoy me he despertado pensando que mis sueños, los que siempre he tenido, siguen conmigo.

El otro día no sé dónde leí una frase parecida a: “la vida que vivimos es la que nos define”, o “La vida que vivimos es lo que somos”. Creo que era de Oscar Wilde. Por lo que yo entiendo, él no estaba por la labor de ser y vivir conforme a las normas pero tampoco estaba de acuerdo con rev/b-elarse. Tenía muy clara la línea divisoria entre él y el mundo pero también tenía muy claro que quería formar parte de todo. Por eso, hubiera preferido que la frase fuera algo así como “La vida que vivimos es sólo la vida que nos define ante los demás” y hubiera añadido “y la vida que somos también es la que soñamos”. Yo también quiero formar parte de todo pero creo que el retrato que escondo en mi armario es más bonito que el que saco a pasear. Preferiría mostrar al mundo mi cara más guapa pero la parte de mí que más me gusta, la más salvaje, es la más problemática. Sin embargo, es la más noble y verdadera.

En realidad me he despertado pensando si existirá alguien que pueda vivir sin deseos. Pero no alguien que tiene pena porque su vida ha sido triste y eso ha borrado toda luz de imaginación, sino alguien que tenía deseos y los cumplió. Yo tengo un deseo que no se cumple y que no desaparece y que sé que quiero que se cumpla y que no desaparezca. Creo que la felicidad existe pero si no me toca vivirla quiero soñarla.

Y no me importa pensar que a partir de la línea que me separa del mundo la visión de mí pueda ser estancada, lenta, quieta, encerrada, callada, aburrida… Estoy esperando en movimiento, intentando descubrir aquello que me separa de llegar a lo que sueño.

Una vez alguien me dijo “A ver si te enteras de que la vida no es como a ti te gustaría que fuera”. Tenía razón. A ver si me entero de una vez. Pero yo procuro encontrar la tercera vía, en la que cabe todo, en la que hay doble sentido y no hay señales pero todo fluye. Ni lo mío ni lo de los demás, lo de todos. Quiero vivir la vida como si fuera un sueño y mis sueños como si fueran mi vida. Y no quiero olvidarme nunca de vivir la vida como algo real, que sucede, que pasa pero que se queda de verdad, en algún sitio. Y no quiero relajarme pensando que en un futuro podré arreglar lo que hoy hago mal, porque no se puede.

A veces me duermo con la idea de un destino escrito para mí que todavía no ha llegado. Pero a menudo olvido que no está escrito para mí, sino por mí, y que no está terminado. Yo prefiero pensar que más bien es al comienzo donde se encuentran los errores pero que conforme se va desarrollando, la técnica es cada vez más depurada. Busco un camino más allá de la caverna por el que ascender la escalera que lleva a lo ideal, aunque llegue hasta el infinito y no lo alcance nunca. No se me ocurre mejor camino que el que lleva rumbo a tus sueños, a tu idea del Bien, aunque nunca lleguemos porque al final, todos los caminos llevan a la muerte.

Lo importante es lo que vayas sembrando y recogiendo durante el viaje. Yo alguna cosecha la he tenido horrible. He puesto alguna tierra en barbecho y parece que el descanso y la regeneración hacen que mi huerta sea un poco más florida. Pero también es porque cultivo más acorde con el clima.

NAIMA